"Sarhua; Bastión de la resistencia cultural andina"

2 dic. 2006

Una revolución imprevista

Leo en Vilaweb una noticia impresionante: más del 3 % de los europeos ya tiene un blog personal. El dato es estremecedor porque quiere decir que mientras ustedes leen este articulo miles, o mejor, millones de personas están actualizando su diario particular. Diarios eróticos, profesionales, sentimentales, personales, técnicos, inunda la red, y vuelven a desmentir ese principio según el cual la era digital, culpable de todos los males, tenía que abolir la información escrita. Los profetas del Apocalipsis preveían el final de los libros, de la escritura, de la lectura. Pues bien, en la era de la imagen y del audiovisual, ha explotado de manera imprevista, una revolución sin precedentes, pero imprevisible: la escritura se ha democratizado, y ya todo el mundo puede publicar. Y, además cualquiera recibirá una respuesta, un comentario, una interacción más o menos directa con el lector.
Claro que hay quien navega por Internet buscando solo videos de Youtube, pero millones de individuos buscan y se fidelizan día a día, y a veces hora a hora, a muchas páginas, solo para leer, escribir, comunicarse. Si, ya lo sé: se me dirá que la mayoría de los blogs son malos, mal escritos, que no aportan nada. ¿Y los libros? ¿Cuántos resisten el paso del tiempo? ¿O es que por el hecho de ser libros son mejores? La aportación de los blogs a la historia de la literatura se calibrará en 5, 10, 20 años, y eso ahora no importa. Lo decisivo, y esto ya se puede medir, es la cantidad de gente que está cogiendo el hábito de escribir y, por tanto, que crea en otra gente el hábito de la lectura. Lectura rápida y en el ordenador, sí, pero, y además nueva: Lectura que provoca escritura, Los editores recibimos una vez más una lección de humildad, pero también se nos abre una puerta inmensa, una bolsa infinita de lectores más o menos circunstanciales dispuestos a consumir historias, teorías, textos, palabras, anécdotas, curiosidades o documentos. ¿Cómo atraparemos a este lector? ¿Cómo haremos que los autores de blog hallen también su público en papel? ¿Qué papel tendrá un editor convencional cuando tenga que ser también un editor de blogs?
No sufran, no tengo las respuestas. De lo que sí estoy seguro es que el primero que la encuentre, se llevará el gato al agua y volverá a salvar, por enésima vez, al mundo editorial.
Ernest Folch (Director de Ara Llibres)