"Sarhua; Bastión de la resistencia cultural andina"

24 feb. 2011

La política informal en el Perú: Respuestas locales en Ayacucho

De La política informal en el Perú: Respuestas locales en Ayacucho

Sarhua es una comunidad andina reconocida de aproximadamente 1,000 habitantes ubicada en un pequeño valle interandino a unos 3,400 metros s.n.m. abrigado por cuatro cerros en la parte noreste de la provincia de Víctor Fajardo, a unas seis o siete horas suroeste de la ciudad de Ayacucho por carretera hasta el Río Pampas (Tinkuq), y cruzando un puente peatonal a unas dos a tres horas por herradura para subir a pie
 hasta la misma comunidad. Es la capital del distrito, que engloba a cinco comunidades más dentro de sus límites, todas de acceso bastante difícil, y sólo por herraduras (runañan/”camino para personas” o cargañan/”camino para animales con carga”). Según el censo de 1993, el distrito tiene una población de 3,113, de los cuales 1,952 eran rurales, es decir, en centros poblados de menos de 40 viviendas. Sarhua está clasificado como unos de las poblaciones con pobreza extrema, con un índice de 30.77%, el más pobre de la Provincia de Víctor Fajardo y entre los cuatro distritos más pobres en todo el Departamento de Ayacucho (de 109). (FONCODES 1998c) A la comunidad se le conoce mundialmente por sus tablas pintadas, arte pictórico cuyo origen es ancestral donde se plasma la vida cotidiana de la comuneros, que últimamente incluye escenas de la presencia de Sendero Luminoso a lo largo de la década de los 80. (Millones 1992)
Durante este periodo, los comuneros de Sarhua trataron de evitar encuentros y enfrentamientos tanto con los guerrilleros de Sendero Luminoso como con las Fuerzas del ejército peruano, manteniendo una postura de tolerancia a la presencia a veces abusiva de uno u otro en su momento. Los guerrilleros de Sendero Luminoso llegaron a tener una importante influencia en los primeros años de los 80, llegando por periodos de días hasta un par de semanas con mandos militares de hasta 50 personas (fue declarado en algún momento zona liberada por Sendero Luminoso), quienes reclutaron jóvenes para enviar a otras comunidades, nombraron sus propias autoridades, formaron agrupaciones para adoctrinar con sus lineamientos políticos, llegaron a traer ganado de otros lugares para repartir entre los comuneros de Sarhua. Hasta que el ejército entró en la zona en 1986, protagonizando enfrentamientos sangrientos en los cuales algunos sarhuinos desaparecieron, siendo al final la fuerza dominante que pacificaría la zona y acogida por la comunidad pese a los abusos y tropelías que cometieron los militares.
Los años vividos entre 1982 hasta 1987, fueron los más difíciles, la gran mayoría de sarhuinos optaron por quedarse en vez de desplazarse a otras zonas más seguras, sobre todo las ciudades costeras y otros capitales de departamento, adoptando la estrategia de subir a los cerros y pasar las noches al abrigo de las cuevas circundantes y de esta manera evitaron y/o sortearon los ataques de SL como del ejército. Gracias a esta combinación de iniciativas originales evitaron muchas más masacres como sí los fue en otras comunidades de la zona, pero aún así perdieron unos 20 a 25 comuneros en el curso de la violencia armada que azoló la zona, castigando duramente sobre todo al comunero. Como manifestación de la postura de la comunidad frente a los hechos, sólo fue establecido un Comité de Autodefensa Civil en 1993, por iniciativa de la base militar más cercana ubicada en Pampa Cangallo, cuando llegaron representantes del ejército para dar instrucción militar y entregar unas 25 armas (máuseres antiguos y obsoletos). Américo Ccoyllo, sarhuino licenciado del servicio militar fue el encargado de coordinar a los ronderos del lugar, desde la formación de esta unidad de autodefensa casi militarizada no se registraron más incidentes con SL. (Ccoyllo 1998)
Desde el apaciguamiento o pacificación de la zona, han regresado unas 125 familias de Lima y unas 25 de Ayacucho, notándose una expansión progresiva de la presencia de entidades estatales. Se organizó el programa del Vaso de Leche, FONCODES, PRONAMACHCS, y PAR. Sus actividades abarcaron el reparto de alimentos, un comedor popular, módulos para casas y aulas, un nuevo centro artesanal y máquinas para su equipamiento, programas de alfabetización y reforestación, la construcción (todavía sólo parcialmente ejecutada) de una carretera y un puente para conectar a la comunidad con la carretera que va a Chuschi, en el punto denominado Tacsaurqo (Pomabamba) perteneciente a la Provincia de Cangallo, además de un centro de educación inicial. Con aportes del gobierno central a la municipalidad del distrito a través de su Fondo de Compensación Municipal (unos S/. 20,000 mensuales), que le correspondía, se ha construido el sistema de agua potable, aulas, una losa deportiva, y la refacción de bañaderos de ganado. Los sarhuinos aportaron su mano de obra por el sistema de faenas comunales semanales, incluyendo aportes de la CAC.
Las organizaciones de sarhuinos en Lima y Ayacucho también aportaron ya sea como donaciones directas o coordinando iniciativas de entidades estatales, ONGs etc.. Estos cambios sociales violentos en su momento han hecho que algunas organizaciones tradicionales se adaptaran a nuevas realidades, que provenían mayoritariamente de la costa y otras grandes capitales de donde volvían los sarhuinos a su pueblo, los varayoc y sus ayllus han sido reorganizados, agrupando a diferentes credos religiosos mayormente de evangélicos, cuenta actualmente con un grupo de varayoqs conformado exclusivamente de evangélicos, con nuevas costumbres, y otros la mayoría de momento varayoqs católicos. Entre la nueva red de organizaciones locales, se funden las tradicionales o establecidas por mucho tiempo como los varayoc, la junta directiva comunal, la municipalidad, la gobernación, el juez de paz, la iglesia católica, el centro artesanal, y centros educativos primarios; con los nuevas organizaciones emergentes, como el Club de Madres, un centro de salud, el Vaso de Leche de la municipalidad, la iglesia evangélica, el comando de la ronda campesina, el comité de retornantes, y los núcleos ejecutivos de FONCODES y PRONAMACHCS.
Comuneros consultados al respecto dicen notar cierta falta de coordinación entre esta gama de organizaciones que a veces limita su eficiencia. Otro percepción es que las autoridades edilicias actuales no están administrando bien los fondos de la comunidad y tampoco está llevando a cabo gestiones apropiados para conseguir programas adicionales de entidades del gobierno central para su comunidad (eterno dilema en todos los pueblos algunas veces por desconocimiento y otras por hacer oposición). Aunque en parte pueden explicar el hecho mismo de haber recibido un menor número de proyectos de lo que su nivel de pobreza señala y corresponde. Por ejemplo, entre 1992 y 1997, FONCODES sólo ha desarrollado 15 proyectos en todo el distrito, a un costo de S/. 773,000, y sólo tres en la comunidad de Sarhua. (FONCODES 1998d) El Jefe Zonal de FONCODES de Ayacucho, Ing. Víctor Sevilla, lo explica como una combinación de un distrito de difícil acceso geográficamente y una capital divorciada de sus anexos por antiguas rencillas limítrofes, abigeato y una falta de iniciativa local, autoridades tradicionalmente no muy activas, poco o casi nada preparados en temas de gestión municipal y una tendencia de seguir el antiguo patrón de esperar ayuda en vez de gestionarla. (Sevilla 1998b); pero que también va mejorando con la reciente incorporación de líderes comunales más y mejor preparados, que muchas veces tienen experiencia de haber prestado servicios profesionales en el pueblo.
Es justo y necesario reconocer que antes las autoridades municipales de Sarhua eran “ad honorem”, no percibían ningún sueldo por gestionar la comunidad, era una labor más bien de servicio netamente vocacional, alternando con sus actividades propias. Actualmente las nuevas autoridades edilicias reciben un sueldo mensual lo cual hace que deben dedicar su tiempo completo a gestionar la comunidad, cuentan con servicios que los primeros iniciaron en su momento y que ahora una vez finalizadas como la carretera están para el disfrute de la comunidad, y por tanto por lógica con mejores medios o recursos mayores y mejores y mayores beneficios.
[Este resumen de trabajo de campo realizado por Telésforo Huashuayo, estudiante sarhuino de historia de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, ha sido reeditado por el Portal del Sarhuino sin interpretación critica, respetando el hilo conductor para tener clara la idea general del texto, se ha corregido algunas faltas ortográficas existentes, al final hay una breve reflexión como aporte personal para su posterior difusión].