"Sarhua; Bastión de la resistencia cultural andina"

25 nov. 2006

Los inmigrantes compran cada vez más viviendas en España


El mercado inmobiliario español, se ha abierto definitivamente, a lo largo del 2006, a los inmigrantes. Aunque la mayoría se ven obligados todavía a compartir un pequeño piso de alquiler, los trabajadores extranjeros se inclinan progresivamente a comprar viviendas, aunque la tarea les suponga un esfuerzo muy pero muy importante. Los inmigrantes han comprado este año alrededor de 140,000 viviendas.
Según un estudio de acceso a la propiedad de la población inmigrante, del Ministerio de Vivienda, un total de 1,270.000 inmigrantes (casi el 30% del total en España) residen en un piso del que ya son propietarios. Si se tiene en cuenta que el tamaño medio de los hogares españoles es de 3,1 personas, cabe deducir que poseen 410,850 viviendas.
Un solo dato ayuda a entender por qué el colectivo se ha convertido en objetivo preferente de las instituciones inmobiliarias: los inmigrantes constituyen ya un tercio del total de compradores de viviendas de segunda mano en España, esta cifra supone un aumento del 3% respecto al año anterior y las previsiones apuntan a que la tendencia irá en aumento en los próximos dos o tres años. De modo que los inmigrantes podrían llevar el mayor peso para mantener el nivel de demanda de vivienda a medio plazo.
De los 3,7 millones de inmigrantes que hay en España, el colectivo de los latinoamericanos es el que se lanza más contundentemente a la compra de vivienda. Sobre todo peruanos, ecuatorianos y colombianos y les siguen los inmigrantes africanos y asiáticos. Esto se debe en parte a que su estancia es más prolongada a veces tiene carácter definitivo. De hecho, casi todos los estudios coinciden en que el grado de asentamiento es un elemento clave que empuja a los inmigrantes a ser propietarios. La reagrupación familiar, la obtención de la nacionalidad y, sobre todo, una cierta estabilidad económica y laboral, hacen aumentar las posibilidades de comprar vivienda. Una decisión que, por lo general, se produce a los 10 años de llegar en España. Por eso que dado que la masiva llegada de inmigrantes arrancó a finales de los noventa, los analistas del sector creen que el boom llegará en los próximos 5 a 10 años.
Si muchos españoles ya van con la soga al cuello para pagar la hipoteca y llegar a fin de mes, los inmigrantes lo tienen aun más complicado o difícil. El esfuerzo económico relativo que han de hacer es inmensamente mayor que el de los españoles. El pago de la hipoteca supone para los inmigrantes el 40 en algunos casos el 80 % de su renta disponible, frente al 30 a 40 % de los hogares españoles. Además suelen optar por pisos de segunda mano, situadas en zonas mas baratas. – por ejemplo determinados barrios de las grandes ciudades – y con un precio más asequible.
Con todos los inmigrantes acceden cada vez a viviendas más caras, el precio de los pisos que compran los extranjeros aumentó en un 12 % en el 2005. Actualmente el precio medio de los pisos que adquieren se sitúa en 159.088 euros.
Ante la fuerte demanda las entidades bancarias se han puesto las pilas y han diseñado productos específicamente pensados para inmigrantes.
En cuanto a las hipotecas muchos bancos optan por permitir la financiación de la vivienda al 100 %. La razón es que los inmigrantes no disponen de suficiente liquidez, porque, además de hacer frente al pago de la hipoteca, han de enviar remesas de dinero al extranjero para la familia que ha dejado en el país de orígen y afrontar los gastos del día a día. Por todo esto, y porque además no suelen disponer de un aval, las hipotecas son a intereses muy altos y con un plazo de amortización lo mas largo posible (Actualmente hay hipotecas para pagar en 40 a 50 años).
A este paso quizas los hijos de los futuros compradores de viviendas de origen extranjero y como no también los nacionales de orígen se queden con la herencia de la hipoteca del piso o casa donde viven.